Mirando a la oscuridad

Mirando a la oscuridad

oscuridad y luz

La oscuridad desaparece cuando llega la luz, ambas no pueden existir juntas y cuando eso sucede solo una prevalece. Lo mismo pasa con la ignorancia cuando se lleva ante el conocimiento.

 

Solo pueden existir ambos (oscuridad e ignorancia) si se mantienen separados, si permanecen ocultos los unos ante sus opuestos.

 

Si la paz ha desaparecido hay un conflicto interno en el cual se mantiene la separación.

 

Si no somos felices, si tenemos miedo, si no le encontramos sentido a la vida, si nos sentimos abrumados, frustrados, si caminamos por la vida sin alegría, sin agradecimiento, si nos encontramos perdidos y nos sentimos fuera de lugar…

 

Entonces estamos divididos, no estamos juntando los dos opuestos, no estamos reconociendo nuestra oscuridad, vivimos solo en un polo y desde ese lugar no hay salida más que transitoria.

 

Llevar la luz a la oscuridad, es reconocer la división dentro de uno mismo y decidir ponerle fin, a cada una de ellas. Es, estar atento a nuestros propios sentimientos, a nuestros deseos, a los pensamientos, a como nos afecta cada pequeña cosa. Ver que es lo que creemos que nos falta, preguntarnos porque no somos felices, porque evadimos el momento presente y caminamos entre el pasado y el futuro.

 

El mundo nos proporciona todo tipo de entretenimientos, de distracciones, de cosas que lo único que logran es que posterguemos el conocernos, el mirarnos dentro, reconocer nuestros propios conflictos, nuestros miedos, lo que nos afecta y lo que nos hace infelices y de esa manera permanece oculto y sigue vertiendo su veneno con lo que la guerra interna continua.

 

Para que la paz sea verdadera, no debe de haber ningún conflicto interno, para ello, nada mejor que uno mismo, depende de nosotros hasta donde queramos llegar, lo sinceros que seamos en esa búsqueda, las ganas que tengamos de disfrutar de paz verdadera, el tiempo que dediquemos a ese propósito.

 

Podemos engañar a los demás e incluso podemos engañarnos a nosotros mismos y seguir queriendo cambiar todo aquello que nos afecta, que no nos gusta, que nos confronta, que hace que perdamos la paz y saquemos lo peor de nosotros. Eso ya lo hemos hecho demasiado tiempo y deberíamos haber aprendido de los resultados obtenidos.

 

No quiero decir que no hagamos nada por el mundo, si no, tener en cuenta, desde donde lo hacemos. ¿Lo hacemos por estar en paz o lo hacemos estando en paz? Esa pequeña diferencia es la gran diferencia.

 

Atrevernos a cuestionar cada cosa que hacemos,  lo que pensamos, soñamos, preguntarnos de donde viene, que repercusiones tiene, como me afecta a mí, a mi entorno, al mundo entero, va a hacer que cambiemos muchas cosas, que tomemos conciencia de como muchas veces vamos en contra de nosotros mismos y por lo tanto, decidamos de nuevo y no repitamos las mismas historias continuamente.

 

Cada uno de nosotros somos soberanos en nuestro reino, somos responsables de mantener en él la paz, de ser completamente honestos, de dar en todas circunstancias lo mejor que tenemos.

 

Para que aparezca lo nuevo, lo viejo tiene que llevarse a la luz de la conciencia.

 

Cada vez es más evidente que en nosotros reside la solución, que somos partícipes activos de la creación. Tenemos mucho que aportar y la mejor manera es vivirlo, ser una demostración de los más altos ideales que tengamos.

 

Tener una meta te pone en marcha en una dirección, pero es el camino lo interesante, lo que le da significado. El camino es la vida que llevamos, en él, se nos muestran continuamente las oportunidades que necesitamos para seguir avanzando, para desprendernos de todo lo que no sirve, para sacar lo mejor que tenemos, para reconocer quienes somos, de dónde venimos y a donde vamos.

 

Reconocer la propia oscuridad, es traer la luz al mundo.

 

Feliz viaje.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *