La nueva conciencia

La nueva conciencia

Hay una nueva conciencia, para todo aquél que todavía vive atrapado en la conciencia vieja. Realmente no es nueva, siempre ha estado disponible pero la humanidad lleva demasiado tiempo ciega, pensando que la realidad es lo que incesantemente el mundo repite y al no dudar de ello y dar por hecho que eso es así, seguimos construyendo castillos en el aire, que tarde o temprano se derrumban, provocando, frustración, desolación, vació, rabia, dolor, sufrimiento…

 

La nueva conciencia, no pelea con lo que es, no permite que lo que determinada circunstancia provoca en nosotros, (rabia, ira, vergüenza, soledad, frustración, miedo, fracaso etc. ), gobiernen nuestros actos. Tampoco los oculta o los reprime, todo lo contrario los siente conscientemente, les permite que fluyan, que se manifiesten, pero no les da el control de la acción sea la que sea, aprende a mirar más allá de las circunstancias, sigue reconociendo las grandes cualidades que a pesar del momento presente parecen haber desaparecido, por lo tanto tiene una visión más amplia y no se queda solo con esa circunstancia atrapado.

 

La nueva conciencia, no juzga las apariencias y lejos de ello, en vez de dejarse atrapar por ello, busca en su interior, el valor para atravesar la experiencia en vez de con el reproche, con agradecimiento y total confianza, viendo lo que la vieja conciencia vería como un gran problema, en vez de ello, una gran oportunidad.

 

La nueva conciencia, no es falsa, que dice que perdona y sigue poniendo una barrera delante, es honesta, es verdadera, reconoce sus errores y les pone remedio, está siempre abierta a lo nuevo, a lo inesperado, es inocente y no surge de la mente si no del corazón.

 

Cualquier conflicto, sea el que sea, con alguien externo o con uno mismo, es una inmensa oportunidad de desprenderse de una gran carga, de volverse más libre, de liberarse precisamente de eso que no queremos ver fuera, en nosotros mismos y por lo tanto de sanar definitivamente algo que se nos repite incesantemente de mil formas distintas. Perder esa oportunidad es querer repetir de nuevo y seguir caminando haciendo círculos que no nos llevan a ninguna parte.

 

El mundo nos pone a prueba constantemente, nos permite construir lo que queremos, realizar nuestros sueños, pero luego muchas veces nos los quita a ver si realmente hemos caminado en la dirección correcta, a ver si realmente estamos tomando el control de nuestro propio barco o seguimos dejando nuestra felicidad en manos de cosas, de las personas, de algo externo.

 

La felicidad si es a través de algo, es falsa no puede resistir el paso del tiempo, tarde o temprano te muestra una cara amarga, una cara larga.

 

La felicidad, siempre está en uno mismo. Primero se es feliz y luego esa felicidad se comparte, pero no al contrario, que es lo que la vieja conciencia sigue buscando. (Al hombre o mujer perfecto, la casa de los sueños, los hijos, la fama, el dinero, posesiones…) Uno es feliz y luego en su camino le acompañan personas, cosas o lo que sea y está abierto a que entre lo nuevo y salga lo viejo, sin resistencia, aceptando lo uno y agradeciendo lo otro.

 

Desde muy pequeñitos nos han contado cuentos de príncipes y princesas y no es que los cuentos estén equivocados, es que no hemos sabido interpretarlos. Internamente estamos divididos, tenemos cerebro izquierdo y derecho, parte masculina y femenina y no es en la parte externa donde encontraremos plenitud que es en el fondo lo que buscamos. Lo que los cuentos nos hablan, es de una boda interna, de unir en nosotros lo que está separado, de dejar de ser dos, de reconocer nuestro gran potencial, quienes somos realmente y la vida constantemente nos da la oportunidad de mirar en esa dirección, continuamente nos está diciendo que estamos equivocados, que podemos seguir dándonos cabezazos contra la pared, pero que esa es nuestra decisión.

 

La nueva conciencia, no tiene miedo, es libre de apegos, de juicios, de cosas. Construye por disfrutar el momento presente, pero no se apega, permite que la vida fluya, no nada contra corriente y si lo hace, lo hace conscientemente.

 

La nueva conciencia, camina por el mundo sin sentirse afectado por el, permite que todo suceda, que se manifieste la vieja consciencia, para que pueda ocurrir la sanación, el perdón y el amor se siente en el trono.

 

Se puede romper la relación que mantenías con tu pareja y de la que pensaste que nunca te separarías, puedes hundirte pensando que que vas a hacer ahora en tu vida, que va a ser de tus hijos, de que vas a vivir etc. Pero también puedes aceptar el presente, lo que está sucediendo y sentirte agradecido, por tantos regalos que has recibido, puedes dejar de lado todo miedo, toda duda y empezar de nuevo con confianza, con la certeza que eso es lo mejor para todos los implicados, sabiendo que lo mejor que puedes hacer es poner lo mejor de tí mismo. Puedes hacer una fiesta de ello, celebrar todo lo que has aprendido, lo que has dado, lo que has recibido, puedes poner tus mejores energías en la nueva etapa, empezar poniendo cimientos que hagan que lo que construyas, sea lo que sea, siempre permanezca, no haya temporal que lo derrumbe, pues eso siempre lo llevaras contigo.

 

Que importante es poner el primer ladrillo, todos son importantes, pero el primero realmente es especial, ese puede hacer que todos los que le siguen vayan en la misma linea, por ello a pesar de las dificultades es muy importante fabricar ese ladrillo con lo más profundo, con lo mejor que tenemos, con plena confianza incluso aunque el siguiente paso sea una completa incógnita, o mejor aún, como si ese fuese el último ladrillo que pusiesemos, sacar lo mejor que tenemos en las peores circunstancias, cuando nada tiene sentido, cuando te sientes perdido.

 

Si pudiésemos por un instante ver las dos vidas que resultan de ambos caminos, en ese mismo instante es muy probable que nuestras vidas cambiaran.

 

La nueva conciencia vive el momento presente, sea el que sea y continuamente se siente agradecida por el solo hecho de vivir.

 

No hay nada que temer, el miedo es parte de la vieja conciencia, es la venda que nos hemos puesto en los ojos, la barrera que nos impide crear sueños hermosos, el obstáculo que nos impide reconocer la grandeza de quienes somos y que nos mantiene en cautividad. El miedo es la prisión en la que vivimos, que nos hace ver la vida como una lucha, como algo trágico, algo duro, algo injusto.

 

La nueva conciencia, vive sin miedo, por eso puede crear, por eso puede mostrarse tal cual es, por eso cuando hay tormenta espera a que pase y sigue caminando o incluso camina entre la lluvia, el aire o el frío y sigue sintiéndose agradecido.

 

En el lenguaje informático, la nueva conciencia está instalada en todos nosotros, es una aplicación que rara vez utilizamos y que cuando lo hacemos, la olvidamos fácilmente.

 

Es hora de poner ese icono en el escritorio, donde podamos verlo fácilmente y no lo volvamos a olvidar, si queremos integrarla en nuestro sistema operativo, no hay otro solución, que demostrarla, que atreverse a vivirla y manifestarla, ahí, es donde realmente comienza la vida.

 

¡¡¡ Feliz viaje !!!

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