Hoy es Navidad.

Hoy es Navidad.

Hoy es Navidad

Si tuviésemos un solo día brillante al año, un día radiante, un día pleno, un día en que se detiene el tiempo, incluso si solo fuese un instante en toda la vida, eso es Navidad.

 

Navidad es tan poco y a la vez tanto. Tan sencillo, tan claro, tan humilde, tan honrado, tan querido, tan añorado, tan soñado, Navidad es nuestro sueño más profundo, nuestro anhelo más querido, el gran regalo de lo que somos.

 

La Navidad es una realidad siempre presente, no pasa una sola vez al año, es en cada instante, aquí y ahora.

 

Navidad es ver marchar a tu ser querido y sentirte agradecido por el gran honor que has tenido de compartir su vida, tener la absoluta certeza de que su esencia sigue viva, que lo que realmente somos es eterno.

 

Si somos incapaces de comprender la vida, ¿porqué no aprendemos a despedir a los que se marchan, porqué no transformamos todo ese drama y sacamos nuestro agradecimiento, lo mejor que tengamos?

 

Todo eso que sacamos no es que haya que ocultarlo, es bueno sacarlo si así se siente, pero es bueno no quedarse ahí atrapado, es bueno sacar el agradecimiento, la confianza, no perder nunca de vista el gran regalo que tenemos de frente, la gran oportunidad que siempre la vida nos ofrece.

 

Detrás de aquello que nos turba, que nos vuelve temerosos o nos resulta demasiado lejano, hay un gran regalo esperando, no atreverse a cruzarlo, a mirarlo a la cara, nos mantiene estancados y la historia se nos repite de nuevo con distintos personajes o situaciones.

 

Navidad es saber, que puedes elegir y eliges sabiamente.

 

Creo que es una evidencia que lo que das recibes, la receta es sencilla, da lo que quieres recibir.

 

Navidad es no crear barreras, resolver los conflictos, vivir siempre la vida con agradecimiento.

 

Si algún día tenemos que vivir lo que tememos, ese día lo sufriremos o lo atravesaremos de la mejor manera que sepamos en esos momentos, pero ¿Por qué vivir atemorizado, cuando es evidente que el miedo atrae eso que temes?

 

Si uno está en paz consigo mismo, cualquier momento para partir es el correcto.

 

Navidad es tener la certeza de que la muerte no existe, es aprender a quererse a uno mismo y a los demás.

 

Navidad es fluir, crear, soñar, vivir el momento presente sin resistencia, abierto a ver más allá de las apariencias, confiado, tranquilo, sereno.

 

Navidad es vivir en paz, en armonía.

 

Navidad es reconocer que creamos nuestra vida, que elegimos las energías que nos acompañan a tomar una acción (la paz, la alegría, el amor…, o el rencor, la tristeza, la venganza, la mentira…)

 

Navidad es tomar el timón de tu propia vida, atreverte a ser tu mismo y caminar por el gran teatro de la vida, repartiendo bendiciones, viendo la grandeza de las cosas más pequeñas, siendo delicado con todo el entorno.

 

Seguid vosotros, poned vuestro granito de arena, no solo es posible, es la gran solución, el fin de la lucha interna, de la dualidad, del juicio etc.… ¿Qué es lo que añadiríais o quitaríais?, no perdáis la oportunidad, escribid cada uno vuestra navidad, con vuestras propias palabras, solo valen las vuestras, las verdaderas, las que se han conquistado, las otras solo adornan, pero están huecas, vacías, no tienen sonido, no hay armonía, hay que conquistarlas, hacerlas propias.

 

Navidad es permitir que fluya a través de ti lo mejor, los ideales más altos.

 

Entonces, todo lo que no tiene sentido, desaparecerá y brotará espontánea la risa, la inspiración, la armonía, las “coincidencias”, los mejores valores.

 

Todo son bendiciones, incluso cuando se vuelve a derrumbar de nuevo tu mundo y nada tiene sentido, no hay una sola circunstancia que no podamos mostrar esa cara, aunque esa sea nuestra última respiración, hay, también podemos sentirnos libres, serenos, tranquilos, abiertos a lo desconocido, con confianza plena, sin dudas.Si creemos eso, eso será lo que viviremos.

 

¿Quién no quiere ser libre?, ¿Quién quiere ser cada día más pequeño, menos útil, más viejo, más enfermo, más olvidado…?

 

La historia comienza con el compromiso sagrado, con uno mismo, ese es el primer paso, esa es la navidad, la luz que nace y que guía

 

Si esa luz no se pierde, caminaras por el mundo, repartiendo bendiciones, con palabras o sin ellas, con dibujos, con pinturas, con caricias, con ternura, con honestidad, con agradecimiento, con música ó con baile, con alegría, con paz, con humor…, todos tenemos una huella, una particularidad, una singularidad. Eso solo, es motivo para atravesar toda tormenta.

 

¿Quién no puede soñar algo tan sencillo?

 

La paz mundial parece tan difícil, que cargamos con ella a nuestras espaldas y olvidamos nuestra primera responsabilidad, nuestra verdadera paz interna, esa conquista no la tenemos en la lista de prioridades, y precisamente eso es lo que de verdad deseamos.

 

Consciente o inconscientemente lo sabemos, pues las grandes decisiones de nuestras vidas han surgido de la paz.

 

La paz es un gran aliado cuando peor se ponen las cosas. Fuera puede estar todo bullendo, pero uno internamente puede estar sereno.

 

La paz es Navidad, la Navidad es conciencia, Paz, Amor, Armonía, Libertad, Compasión, Dulzura, Cariño, Tolerancia, Comprensión, Sabiduría, todas y cada una.

 

La una engloba todas, no pueden existir separadas, no hay Amor sin Libertad, no hay compasión sin Amor…

 

Un mundo en paz es posible, empieza, en una opción individual. Cada uno podemos hacernos cargo de nosotros mismos, de nuestro propio mundo interno y podemos ayudar a muchos y muchos nos pueden ayudar.

 

Y desde ahí, desde la paz, lo que hagamos por nosotros y por el mundo, será totalmente nuevo. Lo tenemos siempre disponible. El mensajero de la paz, nos habla a nosotros mismos, no necesitamos intermediarios, aunque pueden facilitarnos parte del camino, pero la parte de la conquista de uno mismo, siempre es individual. Ese es el gran regalo, tú mismo.

 

Al alcance de todos, siempre disponible, la solución está en nosotros, la vida nos ofrece la oportunidad de demostrar quienes somos, ahí donde cada uno nos encontramos, es tan increíble, cada uno tiene la llave de sí mismo. Precisamente cuando más difícil se pone, es cuando más se necesita, solo hay que aprender a mirar en la dirección correcta.

 

Hay algo en cada uno que es intocable, que es íntimo, que es sagrado, que es incorruptible, que nunca nos abandona y que siempre está disponible.

 

No hay nada que temer, desde ese lugar solo podemos sufrir y crear sufrimiento.

 

La Navidad es el fin del sufrimiento, esta no es una batalla ganada, no hay lucha, hay comprensión, hay agradecimiento, hay paz, hay claridad, serenidad, confianza…

 

¿Qué pasaría en el mundo si todo eso se manifestase más y más?.

 

¿Cuándo vamos a desterrar totalmente las viejas ideas, que han creado el mundo que vemos, en nosotros mismos?

 

¿Cuándo vamos a reconocer lo equivocados que estamos, lo perdidos que nos encontramos, lo vacíos que nos sentimos?

 

Yo soy Paz, Yo soy Amor, Yo soy Luz, Yo soy Perdón, Yo soy Compasión, Yo soy Fortaleza, Yo soy Claridad, Yo soy Armonía, Yo soy Felicidad, Yo soy Humor, Yo soy Arte, Yo soy Uno con mis hermanos humanos, animales, plantas, planeta, universo,  conocido y desconocido.

 

Cuando cualquiera de ellos es conquistado, todos los demás comienzan a florecer.

 

¿Quién no puede soñar ese sueño, quien no puede perseguirlo, quién no puede creerlo, quien puede decirte lo que puedes soñar sino tu mismo?

 

Hoy es Navidad, hoy empieza de nuevo la vida, hoy podemos comenzar de nuevo, hoy podemos reafirmar nuestro compromiso con nosotros mismos, con nuestra verdadera naturaleza interna y soñar un mundo interno nuevo.

 

Feliz Navidad.

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Dos caminos.

dos caminos

Hace ya tanto tiempo, que el lugar en que sucedió esta historia perdió su nombre y ya no se le recuerda.

 

Erase un gobierno tirano, que oprimía a los más débiles y favorecía a los más grandes.

 

Hubo dos personajes insignificantes por aquél entonces, que son los protagonistas de esta historia.

 

Se llamaban Romualdo y Telesforo. Ellos no se conocían, de hecho vivían en distintas ciudades.

 

Los dos se vieron envueltos en conspiraciones y mentiras que los dejó en la calle, sin lo poco que tenían, sin amigos ni familia, sin un techo donde dormir, sin nada que llevarse a la boca.

 

Romualdo hizo un juramento, que aquellos que le habían hecho tanto daño, pagarían lo que le habían hecho, aquellos que le habían dado la espalda, vendrían a pedirle perdón y no solo recuperaría lo que tenía, si no que lo multiplicaría y así, todos le respetarían.

 

Telesforo, decidió, dejar atrás todo resentimiento, como ya nadie le creía decidió marchar a otro lugar y las piernas le llevaron a la ciudad de Romualdo. Pasó muchos días sin comer, durmiendo a la intemperie. Allí por donde pasaba, solo dejaba buenos recuerdos, ayuda desinteresada, consuelo. Nunca pedía nada, solo ofrecía su ayuda, para lo que se necesitase, sin pedir nada a cambio. No rechazaba lo que le ofrecían. Nunca se lamentó de su pasado o de las condiciones en que vivía, siempre estaba agradecido por el regalo de la vida incluso si le sorprendía la noche fría y nadie le abría su casa.

 

Largas fueron sus penurias, pero nunca desfalleció, muchas fueron las veces que pensó que ese sería su último día y siempre decía lo mismo: Si este es mi último día, ¿Qué es lo mejor que puedo dar de mí?

 

Sucedió una vez que estaba debajo un puente, hacía mucho frío y llevaba varios días sin comer, pensaba que cuando llegara la noche y el frío se intensificara, no lo podría soportar. Oyó a un pastor gritar: mi oveja, mi oveja. Miró al río y vio que la corriente arrastraba una oveja y que estaba a punto de ahogarse. Se olvido de la debilidad y del frío, se quitó la ropa y se lanzo al agua a por la oveja. Logró con mucho esfuerzo cogerla y arrastrarla hasta la orilla donde quedó extenuado.

 

Cuando tomó conciencia de nuevo, se encontraba en una pequeña casa al lado del fuego, con un plato caliente de comida esperándole. El pastor lo había llevado a su cabaña en el campo. El pastor era muy humilde, tenía muy pocas ovejas, pero se sintió tan agradecido, que le ofreció esa pequeña cabaña, para que no tuviera nunca más que dormir a la intemperie y compartía con él lo poco que tenía.

 

Allí, se acabaron las penurias de Telesforo, eso para él, era el paraíso, era un lugar hermoso, en medio de la naturaleza y con tanta paz que le ofrecía un descanso que hasta ahora nunca había tenido.

 

Empezó a venir gente a conocerlo, a aprender de sus sabias palabras, de sus sabios consejos y le traían regalos, cosas que él, siempre compartía con los que le rodeaban y con quién más necesitaba. En la ciudad todos le conocían y le apreciaban, era una referencia cuando peor se ponían las cosas.

 

Por otra parte, Romualdo decidió trabajar muy duro y tubo que coger los peores trabajos, los más duros, los peor pagados, vivía solo para el trabajo, para conseguir su sueño, encarcelar a quien le quitó todo y conseguir ser admirado y respetado.

 

Después de muchos años todos se habían olvidado de lo sucedido, ahora Romualdo tenía un gran negocio, el más grande de la ciudad, ahora tenía dinero y poder y tal y como había jurado, lo empleó en llevar a la cárcel a quienes le habían arrebatado todo.

 

Buscó pruebas y denunció a quienes le habían dejado sin nada, se atrevió a poner en entredicho a gente muy importante y recibió muchas amenazas, tuvo que protegerse, vivir encerrado, siempre con miedo, amenazado de muerte, pero cuanto peor se ponían las cosas, más fuerzas sacaba él, para combatirlo.

 

Al final de una dura batalla, después de estar a punto de perderlo todo de nuevo, logró la victoria que esperaba, metió en la cárcel a quienes le arrebataron todo y pudo pasear con la cabeza bien alta ante quienes le negaron.

 

Pero ahora se sentía viejo y cansado, había cumplido su sueño y la batalla había sido tan dura, que se veía sin fuerzas para nada nuevo, la enfermedad le iba ganando la batalla.

 

Los mejores doctores, le decían que su vida se estaba apagando, que no había remedio. Su asistente, le insistió, que fuese a ver a Telesforo y fue tan persistente, que cedió más por no volver a oírselo pedir, que por pensar que eso fuese a ayudarle.

 

Sin perder tiempo, al día siguiente, el asistente tenía preparado el carruaje y partieron a las afueras del pueblo a medio camino de la montaña. Llegaron a una cabaña pequeña con unas vistas hermosas del valle y de la montaña, allí sentado en la puerta, estaba Telesforo, que les dio la bienvenida e invitó a Romualdo a caminar un corto trecho hasta la sombra de un nogal donde había unos asientos contemplando todo el valle.

 

Y bien, dijo Telesforo, cuéntame cómo te va la vida.

 

Los médicos me dicen que mi vida se acaba, me encuentro sin fuerzas, sin ánimos, sin ilusiones, ya no me queda nada más que hacer, que esperar a la muerte.

 

¿Porqué dices que no te queda nada por hacer?

 

Porqué cumplí my sueño, metí en la cárcel a quienes me lo arrebataron todo y conseguí ser mucho más rico de lo que nunca fui, ahora ya nada tiene sentido.

 

Entonces Romualdo, le contó su historia, como le dejaron sin nada, como perdió la familia y los amigos, como comenzó desde cero, como logró tener el negocio más grande de la ciudad y como logró meter a los culpables en la cárcel y recuperar su honor.

 

No lo entiendo, ¿Porqué si has conseguido tu sueño, si ahora eres rico, te respetan, porqué no disfrutas de la vida?

 

Ha sido todo tan duro, durante años no he hecho más que trabajar y trabajar, no había espacio para el ocio y la diversión y luego cuando tuve lo suficiente para poder enfrentarme a quienes me robaron todo, entonces lo aposté todo para demostrar su culpabilidad y está, fue una batalla todavía más dura que la anterior, así que cuando por fin acabó, me quedé exhausto, sin fuerzas, sin energía.

 

Si pudieses volver atrás, al momento en que te lo arrebatan todo, ¿volverías a repetir otra vez la misma historia?

 

No tengo ni idea de lo que haría, pero no lo repetiría, no puedo entender de donde he sacado las fuerzas necesarias para llevar a cabo semejante hazaña, estaba convencido que eso era lo que tenía que hacer.

 

¿Qué era lo que te motivaba a seguir adelante?

 

Las ganas de ver a todos los implicados en prisión y ver a todos aquellos que me habían juzgado como se avergonzaban de haberse equivocado.

 

Pocos hombres son capaces de generar tanta energía. Eso es una gran cualidad, en eso no hay ningún problema. El problema es lo que alimenta el fuego que es el que produce la energía, en tú caso ha sido la venganza, la ira, la rabia, el rencor, el deseo de que te reconozcan y se humillen ante ti.

 

Toda esa “leña”, te da mucha energía, pero a la vez te vuelve ciego, eres incapaz de ver el daño que a ti mismo te estás haciendo y mientras tienes esa leña eres inconsciente de la realidad y cuando te falta, te sientes vacio.

 

Dime, ¿cuántos años tienes?

 

Cincuenta y siete.

 

Voy a contarte una historia, que nadie de por aquí sabe. Aunque no lo parezca tenemos los mismos años, tú estás envejecido, podrías parecer mi padre.

 

Los mismos que a ti te lo arrebataron todo, también lo hicieron conmigo, también yo lo perdí todo, posesiones, familia, amigos. Salí de mi tierra pues allí, ya nadie creía en mí. Estuve varias veces pensando que ese era mi último día, que mis fuerzas no darían para más, pero siempre sucedía algo que hacía que continuara.

 

Mi “leña”, era agradecimiento, paz, confianza, estar siempre dispuesto a ayudar, eso es lo que me daba la energía para continuar, a pesar de que mi horizonte era inexistente.

 

También llegué al agotamiento, a la debilidad, a la extenuación, pero a diferencia de ti, en el fondo de mí, había paz, la lucha había desaparecido, todos aquellos que me habían robado o decepcionado estaban perdonados y no volvían a mi mente a confrontarme de nuevo, caminaba solo pero no llevaba carga.

 

La última vez que pensé que había llegado mi hora, débil y muerto de frío, me lancé a un río para sacar una oveja del agua y cuando desperté, estaba en esta casa al lado del fuego, con un plato de sopa esperándome. Ese pastor agradecido compartió conmigo todo lo que tenía y me lo regaló, antes de partir al otro mundo. Esa fue mi última penuria, desde entonces vivo en el paraíso, nunca me falta lo que necesito, sea papel o pluma, un trozo de pan o un trago de agua.

 

Los dos tuvimos las mismas experiencias y cada uno tomó un camino. Nadie se equivocó, lo que hiciste hecho está, ahora puedes elegir de nuevo, nunca es tarde para ello.

 

Los médicos pueden decir lo que quieran sobre tu salud, toda esa fortaleza que has demostrado en tu peregrinaje, sigue estando contigo. No tienes energía, necesitas una nueva “leña”, si no los médicos acertaran sus pronósticos.

 

La leña que yo utilizo para calentarme, es alegría, confianza, paz, el perdón, el amor. Esa leña abre tu visión y con ella, ya nada te falta. Por aquí, este lugar está lleno de ella, puedes coger toda la que necesites, nunca se acaba.

 

Te invito a que pases unos días conmigo, todos los que necesites, sin prisa. Aquí es muy fácil desconectarse del mundo del que vienes y entonces recuperaras ese ser que has olvidado, ese joven fuerte y alegre.

 

Acepto tu propuesta, si vuelvo a mi casa veo muy probable que de ella ya nunca salga. Ahora, necesito descansar.

 

Romualdo al principio, poco a poco fue recuperando las energías, luego rápidamente no solo se recuperó totalmente, sino que además se sentía más joven. Bajaba al rio a bañarse, subía la montaña a contemplar y también se quedaba muchas veces en silencio contemplando el valle.

 

Cuando ya llevaba un año y un mes, Telesforo le dejó sus posesiones y partió de este mundo.

 

El continuó su labor y recibía visitas de personas de muy distintos lugares que buscaban sus palabras y su compañía, hasta su último día, en que dejo sus posesiones a quién entonces le acompañaba.

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Para Pablo Iglesias

para pablo iglesias

A mí, nunca puedes fallarme, pues no espero nada y estoy abierto a todo, es a ti solo a quien puedes fallarle, los que dejan su responsabilidad en ti o en otros, se pierden a sí mismos.

 

Yo creo en ti, pero no te cargo mi peso;  más que eso tienes mi apoyo para ello, para que cumplas tu sueño, no tu sueño mental, tu sueño interno, ese que es más profundo y que no sé si conoces, no porque seas especial, tampoco por qué no lo seas, este apoyo es para todo aquel que decide no fallarse a sí mismo y que se lanza a la aventura.

 

No siento pena ante quienes se pierden esa gran oportunidad, de dar lo mejor de sí mismos en cada instante, de aquellos que se venden, desinforman, confrontan, dividen, castigan etc., tampoco por los que sufren. No me alegro de ninguna injusticia, por pequeña que sea y no solo  para el ser humano, para el reino animal, vegetal y mineral, para la totalidad de lo que conocemos y desconocemos.

 

Siento compasión que es algo parecido a Amor y tristeza, las dos cosas juntas, porque está en nosotros, en cada uno de nosotros individualmente la receta mágica y se está haciendo muy evidente, que quién se vende a sí mismo pierde lo más importante de la vida. Siento la alegría de saber la potencialidad de cada uno y la tristeza de las malas elecciones, los oídos sordos, los ojos ciegos, las manos atadas, la ignorancia tan ignorante que se hace daño a sí misma.

 

No estamos aquí para juzgar a aquellos que se desvían del camino, esos nos están enseñando lo que no tenemos que hacer en nuestras vidas, hasta en las cosas más pequeñitas. La parte de cada uno no consiste en estar removiendo constantemente lo que el otro hace mal y tiene que cambiar. Esa idea es la que nos lleva a las peleas de padres e hijos, a las separaciones de pareja, a las guerras y al exterminio.

 

El Pablo Iglésias que nunca me defraudara, yo ya lo he encontrado, no tiene nombre y los tiene todos, cualquiera puede serlo, a nadie le falta esa potencialidad.

 

Esta nota no va dirigida a un líder político , también va para él, pues va dirigida para quién se atreva a ser honesto consigo mismo, para aquellos valientes que se atrever a reconocer su propia ignorancia, para aquellos que sueñan que todo es posible y que sus sueños nos incluyen a todos en paz y armonía.

 

Cuando las cosas se ponen difíciles, es un buen momento para resplandecer, la Confianza todavía no paga IVA, ni la Alegría, ni la Esperanza, ni el Amor, ni la Amistad, ni tantas cosas.

 

Pensar que un sueño Universal tiene que realizarse, es huir del momento presente, lo primero es futuro y en el presente no estás viviendo ya esa experiencia, la sigues postergando. No tiene que suceder nada para que eso se pueda experimentar ya ahora.

 

Yo puedo ser feliz incluso si me quitan mi casa, si mi familia y amigos no quieren saber de mí, si no tengo para comer, si estoy completamente solo, si me han dicho que solo me queda un mes de vida, si ha muerto la persona más querida, si solo veo desolación y muerte.

 

Sea lo que sea que el mundo me muestre yo puedo seguir sintiendo esa fortaleza que está en mi y está en todos, eso solo depende de mí, no de las circunstancias que me rodean, nadie puede arrebatarme mi “sonrisa interior” ó mi paz, o lo que no sé nombrar y siento, o la certeza que me guía.

 

El sueño universal será realidad si primero nos hacemos responsables del sueño personal, de nosotros mismos. Lo segundo lo tenemos al lado, podemos decirle que si al 100%, no vale un 99%, aquí no hay medias tintas, es un sistema binario, sí ó no.

 

No es más importante el papel de un presidente del gobierno que otro cualquiera, todos los papeles tienen la misma importancia. No aceptar el regalo del papel propio sea el que sea, es perderse una inmensa oportunidad que genera sufrimiento y vacio, no hay nadie más importante que otro. Antes de ser cualquier cosa (presidente, abogado, periodista, electricista, etc.), somos seres humanos, todas esas etiquetas, pues son solo eso etiquetas que en la mayoría de los casos crean desigualdad y por lo tanto confrontación.

 

El viaje a uno mismo, es la última atracción de la feria, la más impresionante, la más plena, de hecho es el único viaje que merece la pena, los demás no son realmente viajes, nunca te mueves a ningún sitio.

 

España hace siglos conquistó medio mundo, decían que en sus dominios nunca se ponía el sol, lo hizo a base de sangre, de guerras. Esos tiempos no se deberían de repetir nunca más en ningún sitio del planeta.

 

Salen trenes cada instante a ese mundo, ahora mismo mientras lees esto hay uno a punto, cualquiera puede cogerlo, cualquiera puede decidir, que sea lo que sea que la vida le muestre, va a hacer lo mejor que sepa, va a dar lo mejor que tiene.

 

Cuando uno hace lo mejor que sabe y está en paz consigo mismo, ¿Qué más se le puede pedir?.

 

¿Cuándo vamos a acabar con la guerra en nosotros mismos?, ¿Cuándo vamos a pasear entre la tormenta sin perder la calma y la perspectiva?, ¿Cuándo saldremos de párvulos y dejaremos de pelear como los niños?, ¿Cuándo floreceremos y daremos frutos dulces y jugosos, cuando seremos creadores, transmitiremos armonía, paz, libertad?. ¿Cuándo seremos felices con nosotros mismos?

 

Lo repito de nuevo, nadie puede hacerlo por uno mismo, no hay ningún gobierno, religión, filosofía o lo que sea que puede hacerlo por otro. Es individual. Uno tiene que hacerlo por él mismo. El problema y la solución van de la mano.

 

Pues nada más, conquistemos el maravilloso mundo interno y dejemos que florezcan flores y frutos y engalanen todo nuestro mundo.

 

Feliz viaje.

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La nueva conciencia

Hay una nueva conciencia, para todo aquél que todavía vive atrapado en la conciencia vieja. Realmente no es nueva, siempre ha estado disponible pero la humanidad lleva demasiado tiempo ciega, pensando que la realidad es lo que incesantemente el mundo repite y al no dudar de ello y dar por hecho que eso es así, seguimos construyendo castillos en el aire, que tarde o temprano se derrumban, provocando, frustración, desolación, vació, rabia, dolor, sufrimiento…

 

La nueva conciencia, no pelea con lo que es, no permite que lo que determinada circunstancia provoca en nosotros, (rabia, ira, vergüenza, soledad, frustración, miedo, fracaso etc. ), gobiernen nuestros actos. Tampoco los oculta o los reprime, todo lo contrario los siente conscientemente, les permite que fluyan, que se manifiesten, pero no les da el control de la acción sea la que sea, aprende a mirar más allá de las circunstancias, sigue reconociendo las grandes cualidades que a pesar del momento presente parecen haber desaparecido, por lo tanto tiene una visión más amplia y no se queda solo con esa circunstancia atrapado.

 

La nueva conciencia, no juzga las apariencias y lejos de ello, en vez de dejarse atrapar por ello, busca en su interior, el valor para atravesar la experiencia en vez de con el reproche, con agradecimiento y total confianza, viendo lo que la vieja conciencia vería como un gran problema, en vez de ello, una gran oportunidad.

 

La nueva conciencia, no es falsa, que dice que perdona y sigue poniendo una barrera delante, es honesta, es verdadera, reconoce sus errores y les pone remedio, está siempre abierta a lo nuevo, a lo inesperado, es inocente y no surge de la mente si no del corazón.

 

Cualquier conflicto, sea el que sea, con alguien externo o con uno mismo, es una inmensa oportunidad de desprenderse de una gran carga, de volverse más libre, de liberarse precisamente de eso que no queremos ver fuera, en nosotros mismos y por lo tanto de sanar definitivamente algo que se nos repite incesantemente de mil formas distintas. Perder esa oportunidad es querer repetir de nuevo y seguir caminando haciendo círculos que no nos llevan a ninguna parte.

 

El mundo nos pone a prueba constantemente, nos permite construir lo que queremos, realizar nuestros sueños, pero luego muchas veces nos los quita a ver si realmente hemos caminado en la dirección correcta, a ver si realmente estamos tomando el control de nuestro propio barco o seguimos dejando nuestra felicidad en manos de cosas, de las personas, de algo externo.

 

La felicidad si es a través de algo, es falsa no puede resistir el paso del tiempo, tarde o temprano te muestra una cara amarga, una cara larga.

 

La felicidad, siempre está en uno mismo. Primero se es feliz y luego esa felicidad se comparte, pero no al contrario, que es lo que la vieja conciencia sigue buscando. (Al hombre o mujer perfecto, la casa de los sueños, los hijos, la fama, el dinero, posesiones…) Uno es feliz y luego en su camino le acompañan personas, cosas o lo que sea y está abierto a que entre lo nuevo y salga lo viejo, sin resistencia, aceptando lo uno y agradeciendo lo otro.

 

Desde muy pequeñitos nos han contado cuentos de príncipes y princesas y no es que los cuentos estén equivocados, es que no hemos sabido interpretarlos. Internamente estamos divididos, tenemos cerebro izquierdo y derecho, parte masculina y femenina y no es en la parte externa donde encontraremos plenitud que es en el fondo lo que buscamos. Lo que los cuentos nos hablan, es de una boda interna, de unir en nosotros lo que está separado, de dejar de ser dos, de reconocer nuestro gran potencial, quienes somos realmente y la vida constantemente nos da la oportunidad de mirar en esa dirección, continuamente nos está diciendo que estamos equivocados, que podemos seguir dándonos cabezazos contra la pared, pero que esa es nuestra decisión.

 

La nueva conciencia, no tiene miedo, es libre de apegos, de juicios, de cosas. Construye por disfrutar el momento presente, pero no se apega, permite que la vida fluya, no nada contra corriente y si lo hace, lo hace conscientemente.

 

La nueva conciencia, camina por el mundo sin sentirse afectado por el, permite que todo suceda, que se manifieste la vieja consciencia, para que pueda ocurrir la sanación, el perdón y el amor se siente en el trono.

 

Se puede romper la relación que mantenías con tu pareja y de la que pensaste que nunca te separarías, puedes hundirte pensando que que vas a hacer ahora en tu vida, que va a ser de tus hijos, de que vas a vivir etc. Pero también puedes aceptar el presente, lo que está sucediendo y sentirte agradecido, por tantos regalos que has recibido, puedes dejar de lado todo miedo, toda duda y empezar de nuevo con confianza, con la certeza que eso es lo mejor para todos los implicados, sabiendo que lo mejor que puedes hacer es poner lo mejor de tí mismo. Puedes hacer una fiesta de ello, celebrar todo lo que has aprendido, lo que has dado, lo que has recibido, puedes poner tus mejores energías en la nueva etapa, empezar poniendo cimientos que hagan que lo que construyas, sea lo que sea, siempre permanezca, no haya temporal que lo derrumbe, pues eso siempre lo llevaras contigo.

 

Que importante es poner el primer ladrillo, todos son importantes, pero el primero realmente es especial, ese puede hacer que todos los que le siguen vayan en la misma linea, por ello a pesar de las dificultades es muy importante fabricar ese ladrillo con lo más profundo, con lo mejor que tenemos, con plena confianza incluso aunque el siguiente paso sea una completa incógnita, o mejor aún, como si ese fuese el último ladrillo que pusiesemos, sacar lo mejor que tenemos en las peores circunstancias, cuando nada tiene sentido, cuando te sientes perdido.

 

Si pudiésemos por un instante ver las dos vidas que resultan de ambos caminos, en ese mismo instante es muy probable que nuestras vidas cambiaran.

 

La nueva conciencia vive el momento presente, sea el que sea y continuamente se siente agradecida por el solo hecho de vivir.

 

No hay nada que temer, el miedo es parte de la vieja conciencia, es la venda que nos hemos puesto en los ojos, la barrera que nos impide crear sueños hermosos, el obstáculo que nos impide reconocer la grandeza de quienes somos y que nos mantiene en cautividad. El miedo es la prisión en la que vivimos, que nos hace ver la vida como una lucha, como algo trágico, algo duro, algo injusto.

 

La nueva conciencia, vive sin miedo, por eso puede crear, por eso puede mostrarse tal cual es, por eso cuando hay tormenta espera a que pase y sigue caminando o incluso camina entre la lluvia, el aire o el frío y sigue sintiéndose agradecido.

 

En el lenguaje informático, la nueva conciencia está instalada en todos nosotros, es una aplicación que rara vez utilizamos y que cuando lo hacemos, la olvidamos fácilmente.

 

Es hora de poner ese icono en el escritorio, donde podamos verlo fácilmente y no lo volvamos a olvidar, si queremos integrarla en nuestro sistema operativo, no hay otro solución, que demostrarla, que atreverse a vivirla y manifestarla, ahí, es donde realmente comienza la vida.

 

¡¡¡ Feliz viaje !!!

La nueva conciencia